Hablamos con Amparo Sánchez Rosell

  • ¿Podrías contextualizarnos como surge la Plataforma Ciudadana Contra la Islamofobia: cuando y por qué se crea, qué entidades la componen…?

    La Plataforma nace en 2010, de forma espontánea, ante la necesidad de actuación en casos concretos que nos llegan a personas que veníamos trabajando por la tolerancia, la igualdad, la no discriminación etc. Se constituye formalmente en Madrid, el día 14 de Febrero de 2011.
    Se crea para promover una amplia acción frente a la islamofobia, prevenir su aparición, generar y fomentar actitudes para conseguir erradicar los prejuicios que alimentan la intolerancia al Islam y a los musulmanes en todos los ámbitos, además de estimular la participación de la ciudadanía en defensa de los valores democráticos, de la igual dignidad de la persona, de los derechos humanos, de la tolerancia, la libertad religiosa y de culto, y la solidaridad con las víctimas de la discriminación, odio y violencia por esta motivación.
    Hasta ahora nos hemos visto absorbidos por las cuestiones más urgentes sin poder atender las necesarias por falta de tiempo y de presupuesto. Ahora queremos iniciar lo fundamental, la constitución de una red rocial amplia, plural y abierta a entidades y a personas que, sin representar o formar parte de ninguna organización concreta, estén dispuestas a implicarse en un trabajo real y responsable contra la islamofobia. Por ello organizamos el acto que tiene lugar el 2 de marzo de 2012 en Valencia (consulta el programa). De este acto esperamos conseguir, entre otros objetivos, impulsar la red que suponela Plataforma Ciudadana Contra la Islamofobia y elaborar propuestas de intervención social y políticas para la erradicación de estas conductas, y, que además, constituirán la futura hoja de ruta de actividad y trabajo de la Plataforma.

  • ¿Por qué habéis tomado la decisión de crear una plataforma nueva y específica cuando ya hay otras iniciativas que trabajan sobre discriminación?

    El motivo es claro, no existía ninguna iniciativa unitaria para luchar no solo contra la discriminación, sino contra los delitos de odio motivados por islamofobia. La soledad de las víctimas y la falta de respuesta social e institucional nos convencieron de su necesidad.
    Después de las elecciones del 2008, en España comenzó a circular un “decálogo’’ acerca del Islam, que contenía lo siguiente:

    • El Islam es una amenaza para Europa. Según este aserto, no hay que descuidarse.
    • Europa aún convive con la primera generación de inmigrantes musulmanes.
    • Occidente es superior al Islam.
    • El Islam no ha tenido Reformas ni Ilustración, ni puede tenerlas.
    • El Islam es incompatible con la democracia.
    • El Islam atenta contra la dignidad de la mujer.
    • Los musulmanes son, intrínsecamente, unos radicales.
    • La culpa es del laicismo.
    • La culpa es del “buenismo”, que alimenta los vicios de los musulmanes.
    • Cataluña ampara a los musulmanes contra España.
    No hace mucho tiempo llegó la última advertencia de la ONU sobre el crecimiento del racismo, la xenofobia, el antisemitismo, la islamofobia y otras formas de intolerancia en Europa. A la misma conclusión llegaron el Observatorio Europeo de Fenómenos Racistas, la OSCE y otros organismos que hacen seguimiento de este problema.
    Nosotros ya veníamos participando o colaborando con entidades como el Movimiento Contra la Intolerancia, la Comisión de Seguimiento para la Prevención de la Discriminación, el Racismo y la Xenofobia, Amnistía Internacional, etc. Por esa razón detectamos que, cuando hablas solo de racismo, tapas otras realidades. La islamofobia no es racismo: se odia a la musulmana o al musulmán por ser musulmana o musulmán, no por ser negro, blanco o amarillo. Éstos pueden ser agravantes añadidos en algunos casos pero no el foco principal del odio. Hacía falta una organización unitaria y específica contra la islamofobia que partiera de una iniciativa ciudadana de la sociedad civil.
    La islamofobia es uno de los fenómenos más preocupantes contra la tolerancia y tiene consecuencias negativas para la paz internacional. La sociedad ha adquirido la idea errónea de que una persona con vestimenta islámica, o con aspecto de hindú, árabe, entre otras, puede ser, o es, un terrorista en potencia, en otras palabras, una persona que, en el momento menos esperado, pueda atentar contra la seguridad y orden social.
    Los “Ombudsman” (defensores del pueblo) europeos han alertado del crecimiento de la islamofobia durante el reciente Congreso del International Ombudsman Institute (OIT), que se ha celebrado en Barcelona. Este mismo hecho venimos constatando, con gran preocupación, diferentes ONG’s internacionales y la Plataforma Ciudadana Contra la Islamofobia.

  • ¿Nos podéis definir desde el punto de vista de la Plataforma qué podemos entender por islamofobia?

    La islamofobia es un sentimiento de aversión, rechazo y hostilidad hacia el Islam y hacia los musulmanes que se manifiesta en forma de prejuicios, discriminaciones, ofensas, agresiones y violencia.
    Según el Relator Oficial de la ONU, Doudou Diéne, la islamofobia es un sentimiento de hostilidad y, principalmente, un miedo hacia el Islam, y por ende hacia los musulmanes. También hace referencia a todas las prácticas que esta hostilidad tiene como término, como lo son la discriminación, el trato desigual o prejuicios hacia las víctimas, excluyéndolos incluso de asuntos políticos y sociales relevantes. El término ha sido mal utilizado con un simple fin: la discriminación hacia la comunidad musulmana, con la idea incorrecta y generalizada de que dicha comunidad puede ser considerada como una amenaza terrorista.
    Las características que han sido reconocidas por el Observatorio Europeo del Racismo y la Xenofobia (EUMUC. FRA) son las que, en 1997, definió la organización de Gran Bretaña Runnymede Trust, cuando elaboró el documento Islamofobia: Un Desafío para Todos Nosotros. Según este concepto, las ocho características que de la islamofobia son:

    1. La creencia de que el Islam es un bloque monolítico, estático y refractario al cambio.
    2. La creencia de que el Islam es radicalmente distinto de otras religiones y culturas, con las que no comparte valores y/o influencias.
    3. La consideración de que el Islam es inferior a la cultura occidental: primitivo, irracional, bárbaro y sexista.
    4. La idea de que el Islam es, per se, violento y hostil, propenso al racismo y al choque de civilizaciones.
    5. La idea de que en el Islam la ideología política y la religión están íntimamente unidos.
    6. El rechazo global a las críticas a Occidente formuladas desde ámbitos musulmanes.
    7. La justificación de prácticas discriminatorias y excluyentes hacia los musulmanes.
    8. La consideración de dicha hostilidad hacia los musulmanes como algo natural y habitual.
    También en 2005 aparece otra noción de islamofobia muy utilizada, formulada por el Consejo de Europa en su publicación Islamophobia and its Consequences on Young People, donde la islamofobia es considerada como: “[...] el temor o los prejuicios hacia el islam, los musulmanes y todo lo relacionado con ellos. Toma la forma de manifestaciones cotidianas de racismo y discriminación u otras formas más violentas, la islamofobia constituye una violación de derechos humanos y una amenaza para la cohesión social”.

  • En este corto tiempo que lleva en funcionamiento ¿cual ha sido el trabajo desarrollado por la Plataforma y cuales son las propuestas para el futuro?

    Las actuaciones dela Plataforma se han centrado en extender el conocimiento de la iniciativa a nivel social e institucional, denunciar casos flagrantes de islamofobia, apoyar a víctimas, estimular que las personas denuncien, difundir en los medios de comunicación el derecho a la libertad religiosa, la dignidad de las personas con independencia de su religión y la defensa de la universalidad de los derechos humanos, y combatir con nuestra denuncia pública la intolerancia islamófoba que crece en toda España.

  • Parte del trabajo que hacéis es de apoyo a las victimas ¿Nos puedes contar en que consiste, con que medios contáis y como se articula?

    Las víctimas tienen en la Plataforma un apoyo sincero, también jurídico, solidario y con proyección institucional. No obstante, la Plataforma no tiene medios propios, y hasta ahora ha funcionado gracias a la ayuda y colaboración del Movimiento Contra la Intolerancia, del Centro Cultural Islámico de Valencia del Federación de Agrupaciones Islámicas por la Convivencia en España (FAICE) y de los miembros de la Junta Directiva de la Plataforma.

  • El Código Penal tipifica los delitos cometidos con ocasión del ejercicio de derechos fundamentales y de libertades públicas garantizados por la Constitución, entre los que incluye el delito de provocación a la discriminación y al odio o violencia por motivos de religión. No obstante, al hacer una denuncia, raras veces se registran estos delitos como delitos de odio, lo que dificulta su cuantificación y visibilización. ¿Qué medidas y acciones deberían ponerse en marcha al respecto?

    En primer lugar, se debería dar la instrucción desde el Ministerio del Interior de que se recojan en los atestados el motivo prejuicioso o de intolerancia que subyace en el delito cometido (lesiones por islamofobia, indicios racistas, supuesta homofobia…etc.). En paralelo sería fundamental crear un Servicio Contra los Delitos de Odio en todas las Fiscalías Provinciales, además de formar a policías, operadores jurídicos y funcionarios al respecto. Por otra parte, habría que modificar el Código Penal, sancionando la incitación al odio y mejorando el artículo 510, que hoy en día no es suficientemente eficaz ante este problema. Finalmente, se debería promover una legislación que contemple desde la prevención de la intolerancia criminal hasta el reconocimiento de los derechos de las víctimas de los delitos de odio.

  • En las encuestas realizadas en las que se pregunta sobre las actitudes hacia el Islam, los resultados que indican recelo o desconfianza suelen ser de relevancia. ¿Qué pueden, o deben, hacer las Administraciones Públicas al respeto?

    Las Administraciones Públicas deben hacer pedagogía con el ejemplo ya que sus posicionamientos son fundamentales. No puede emerger desde las mismas ninguna manifestación de intolerancia concretada en el discurso público. Si eso no se evita, no evitaremos tampoco el crecimiento del discurso y las conductas de odio hacia los musulmanes. Tienen una enorme responsabilidad en promover la convivencia y la tolerancia. Vivimos en diversidad y esa realidad tiene que ser transmitida como un hecho democrático.