Hablamos con Joseba Ossa Altzibar

  • ¿Qué es Dialogales y cómo surge? ¿Qué tirada tiene y cómo se distribuye? ¿Cómo lo puedo recibir?

    Dialogales es una revista digital en castellano, que nace a partir de la revista DIALOGAL, publicada también en papel, y exclusivamente en catalán.
    La historia surge de un encuentro en el País Vasco entre personas de AUDIR (Asociación Unesco de Diálogo Interreligioso) y de Gune, asociación vasca que promueve la reflexión en torno a lo religioso desde una perspectiva plural. Conocíamos la revista DIALOGAL, y nos parecía muy interesante. La verdad es que mirábamos hacia Cataluña con cierta envidia, entre otras razones por tener una publicación seria y de calidad en torno a las religiones y creencias, en plural.
    Como se publicaba en catalán, su difusión se veía limitada a las personas catalanoparlantes. Preguntamos si habría alguna posibilidad de traducir la revista al castellano y publicarlo digitalmente, de forma que pudiera llegar a un número mayor de personas y de forma económica y eficaz por todo el mundo.
    Así, juntamos fuerzas, y después de unos pocos años pudimos hacer realidad el proyecto: una revista basada en DIALOGAL, que añade la “es” de “español” y de “plural” que además de traducir artículos ya publicados, saca a la luz artículos o noticias propias, del ámbito hispanoparlante.
    La revista se distribuye exclusivamente en internet y es gratuita. Para recibir las notificaciones cada vez que se publica un número nuevo basta con solicitar la suscripción haciendo clic en el apartado “Suscripción gratuita” que se encuentra en la página de inicio de la revista, en www.dialogales.org. Basta con dar la dirección de correo electrónico para recibir una notificación cada vez que sale un número nuevo.

  • En el editorial del primer número de Dialogales hablabais de "promover la libertad y el diálogo que permita descubrir, profundizar y revisar las creencias adquiridas por el bien de la vida y de la convivencia". ¿Qué significa esto en lo cotidiano, en la vida corriente de los ciudadanos/as y de las comunidades religiosas?

    Quiere decir que para nosotros la libertad y el diálogo son muy importantes, no solo de forma “pasiva” como simple respeto hacia las otras visiones, sino también de forma activa.
    Es decir, queremos el diálogo y la libertad para conocer mejor nuestras propias tradiciones, nuestras creencias, y a la luz de lo que otras visiones nos aporten, hacer una revisión crítica de lo nuestro. Y no solo como ejercicio intelectual, sino como una forma de aportar nuestro grano de arena a la sociedad, en favor de la Vida, de la convivencia entre diferentes, de la paz.
    En lo cotidiano, a algunos de nosotros nos ha supuesto conocer a personas con creencias y prácticas diferentes de las nuestras. Compartimos palabra, pero también meditaciones, celebraciones, actos públicos. Y todo ello nos ha enriquecido mucho personalmente. Nos ha hecho revisar algunas de nuestras convicciones y prácticas.
    En todo caso, hay que decir que normalmente nos movemos en círculos minoritarios, y con las personas más abiertas e interesadas por esta fecundación mutua. La mayoría de las personas activas en las comunidades religiosas no tienen tanto interés en conocer al otro, sino más bien en afianzar y vivir su propia identidad y creencia.

  • ¿Qué aporta a la sociedad el diálogo interreligioso? ¿En la situación actual que estamos viviendo por qué es importante este diálogo?

    Creo sinceramente que no aporta mucho desde el punto de vista cuantitativo. Vivimos en sociedades muy secularizadas, que se están alejando de lo religioso a marchas forzadas. Por tanto, lo religioso no tiene gancho, y va perdiendo fuerza entre las generaciones para las que fue algo importante en su vida.
    En lo que respecta a los jóvenes, muchos de ellos ya han nacido y vivido en un entorno secularizado, y se muestran de forma natural muy tolerantes respecto a la diversidad de creencias. No les interesa el tema, pero son, en general, tolerantes al respecto.
    En donde sí tiene relevancia social es en la relación con el Islam, debido no tanto a causas religiosas, sino políticas e identitarias. Es decir, personalmente, creo que el choque que se está produciendo y alentando por razones políticas entre Occidente y unos grupos armados muy, muy minoritarios del mundo islámico está cobrando una relevancia tal, que es urgente hacer un trabajo a favor del diálogo, de la paz, y del entendimiento mutuo, para superar clichés fáciles y no dejarnos caer en simplificaciones peligrosas.
    Las visiones fundamentalistas son fuente de conflictos, tanto entre ideologías como entre religiones. Y qué mejor cura para el fundamentalismo -­sea del signo que fuere­­‑-, que el diálogo y el conocimiento mutuo. Es ahí donde podemos incidir de forma práctica en un ámbito social amplio.
    Además, también se puede hacer una aportación importante en torno a los conflictos que surgen en la vida cotidiana derivados de la diversidad religiosa (lugares de culto, comedores escolares, calendarios festivos…). Ahí, por ejemplo, me parece ejemplar el trabajo de las muchas asociaciones que aglutina AUDIR en Cataluña.

  • ¿Es posible un espacio común entre todas las tradiciones religiosas o es realmente algo difícil de conseguir y abocado al fracaso?

    Depende de lo que entendamos por “espacio común”. Lo que sí es posible, y real, es la celebración de foros de encuentro, la cooperación entre diferentes (sean religiosos o no), el encuentro esporádico entre miembros de diferentes tradiciones, etc.
    Ahora, si pensamos en crear algo así como una cosmovisión única, plural, integradora, etc, creo que estamos abocados al fracaso. Y creo que ni siquiera es un objetivo deseable. La diversidad es una riqueza, y lo que tenemos que aprender es a vivir juntos, respetando las diferencias, colaborando por un objetivo común que va más allá de nuestras posiciones e identidades particulares.
    Pretender tener una cosmovisión única sería como pretender que todo el mundo hable una sola lengua y renuncie a la suya propia: es simplemente imposible. Lo que sí podemos intentar es aprender todos una especie de lenguaje común, que sea compatible con las “lenguas” propias, pero sin sustituirlas. Alguien dijo que podría ser algo así como la Declaración de los Derechos Humanos, una especie de código ético “universal”. El problema es que incluso eso es conflictivo, ya que dicha Declaración es de alguna manera hija de la cultura occidental, dominante en el mundo, y no necesariamente es universalizable.

  • El diálogo interreligioso, ¿es una realidad muy extendida en España? ¿Lo es en todas las tradiciones religiosas?

    No creo que podamos decir que está muy extendida. Creo, más bien, que como tal, es algo minoritario. Y que por un lado, va en auge (la cultura de lo interreligioso va calando en la sociedad), pero por otro lado, las iniciativas para promoverlo no crecen, no se multiplican. Hubo unos años de cierto apogeo de nuevas iniciativas, pero algunas de ellas ya han desaparecido, o se han debilitado, y no parecen surgir nuevas con fuerza.
    Además, se da la circunstancia de que la mayoría de las iniciativas surgen en sectores de base, en círculos con inquietudes innovadoras, etc. Pero en cuanto a representantes oficiales de las religiones, hay poca iniciativa y muchas dificultades. Creo constatar más interés en algunas iglesias protestantes que han sufrido la marginación y en algunos sectores musulmanes liberales que buscan tender puentes para salir de su aislamiento. En cuanto a la iglesia católica, me parece positivo y esperanzador la importancia que está dando el papa Francisco al diálogo entre religiones.

  • Gune es una de las entidades que está vinculada a Dialogales y a la que tú perteneces. ¿Qué es Gune y por qué se embarca en el diálogo interreligioso? ¿En el País Vasco hay tradición de diálogo interreligioso? ¿Estáis vinculados a otros grupos en el Estado?

    Gune es una pequeña asociación cuyas actividades se centran en Zumaia (Gipuzkoa) y San Sebastián. Quisimos crear un espacio físico de encuentro en un antiguo monasterio. La idea era crear un centro aconfesional, plural, en torno a la reflexión y a la práctica espiritual en clave plural, abierta.
    De momento, nos juntamos dos viernes al mes. Un viernes para reflexionar en torno a unas charlas-coloquio a las que invitamos a personas que nos parecen que pueden aportar algo interesante. Y el otro, para compartir momentos de silencio, meditación u otras prácticas espirituales con personas de diferentes tradiciones, sean creyentes o no.
    Además, organizamos ciclos de Cine-fórum y unas jornadas anuales en San Sebastián, donde seguimos ahondando en estos temas, e invitando a la ciudadanía a que participe en los actos públicos.
    Personalmente, creo que, en el País Vasco se ha producido una especie de shock colectivo en cuanto a lo religioso. Hasta hace muy poco, nuestra sociedad ha estado muy estrechamente ligada a la iglesia católica, y de repente, se ha alejado mucho de ella. Esto hace que haya una especie de desafección hacia lo religioso en general y, por tanto, también respecto a las otras religiones, con la excepción, claro está, del interés que siguen suscitando las tradiciones orientales y prácticas como el yoga y la meditación.
    Respecto al diálogo interreligioso, como decía antes, hubo unos años, entre 2006 y 2010, en los que surgieron numerosas iniciativas de encuentro en nuestro entorno: Congreso interreligioso e intercultural en Bilbao, Foro Espiritual de Estella, Mesa de Diálogo de Bayona, mesa de diálogo de Unesco Etxea, DIAR, un par de iniciativas en Aranzazu (Gipuzkoa), Gune, etc. De hecho, creamos una red entre todos estos grupos, pero algunas de las iniciativas ya no existen, otras están en claro retroceso, y quedamos pocos en activo.
    En cuanto a la relación con grupos de otros lugares del Estado, hemos estado en contacto con casi todos ellos, y de hecho, seguimos manteniendo relaciones con algunos, sobre todo con los catalanes, que es donde más enraizado está el diálogo y la reflexión en torno a estos temas.