CASTILLA VÁZQUEZ, Carmen (coord.) (2011): El diálogo interreligioso. Iniciativas para la gestión de la diversidad religiosa, Granada, Editorial Comares Imprimir

En las sociedades plurales actuales, contrariamente a lo que algunos autores habían vaticinado, la religión juega un papel muy importante, tanto de manera individual como colectiva. Como casi todo fenómeno, combina dos esencias; en ocasiones es la causa de conflictos, mientras que en otras sirve de nexo y unión. Ante esta realidad, algunas voces afirman que resulta necesario un diálogo entre las distintas confesiones que posibilite el conocimiento y entendimiento entre las mismas con el fin de minimizar esos conflictos. En este sentido, por parte de las instituciones y administraciones, resulta necesario trabajar en pro de una gestión acorde con la normativa vigente respecto a la libertad religiosa, al mismo tiempo que impulsar ese diálogo interreligioso, el cual puede resultar crucial en aras de una sana convivencia a través de la cual las religiones puedan ser parte activa en una (re)construcción de las sociedades que se caracterice por el respeto y la tolerancia.

Con este trasfondo, el presente libro recopila un número de trabajos, de disciplinas y orientaciones diferentes, y de experiencias españolas, europeas y de algunos países latinoamericanos, algunos de los cuales fueron presentados anteriormente en el XIII Congreso Latinoamericano sobre Religión y Etnicidad celebrado en la Universidad de Granada en julio de 2010.

La obra, coordinada por Castilla Vázquez, nos acerca a experiencias que responden a dos binomios que marcan el denominador común de lo que podríamos llamar una gestión positiva de la diversidad religiosa: la dinámica privado-público y la dinámica experiencia creyente- experiencia ciudadana. El modelo de desarrollo “meridiano”, el liderazgo en las minorías o la religión como nexo de integración nos enseñan, según los autores, cómo abordar estas polaridades sin caer en la tentación de “resolverlas”.

En el ámbito del diálogo interreligioso, el Parlamento de las Religiones, el diálogo y la tolerancia, o los retos de la cooperación interreligiosa, nos apuntan también a sostener las polaridades propias del diálogo que surgen del conocimiento, la convivencia y la vida. También marcan el necesario diálogo de las jerarquías religiosas, sociales y administrativas en la gestión de la diversidad. Y por último, contienen una llamada al diálogo interreligioso en términos o categorías técnicas y teológicas o religiosas.

El primer capítulo corre a cargo de Carmen Castilla Vázquez, profesora de Antropología de la Religión de la Universidad de Granada. La profesora Castilla reitera la idea de pluralidad, tanto cultural como religiosa, que vive España en la actualidad; una diversidad que se ha visto acentuada a través de los movimientos migratorios que se han dado en las últimas décadas. Ante esta realidad insiste en la necesidad tanto de una gestión positiva de esta diversidad, como de una aceptación y respeto por parte de la sociedad que propicien un escenario para el diálogo, entendiendo que todas las partes implicadas tienen un papel primordial en esta necesaria tarea. En este sentido aboga por una sociedad que apueste por el pluralismo, de manera que haya un reconocimiento de lo diferente que lleve a la aceptación del otro y que posibilite el dialogo interreligioso.

Según la autora, se trata de una apuesta que hacen algunos sectores laicos de la sociedad, que abogan por una laicidad incluyente que acepta y asume el rol positivo que las distintas religiones pueden jugar, que entiende su presencia en el espacio público y estimula su participación en la consolidación de los valores cívicos y la conformación del capital social, apoyando la cohesión y vertebración de la sociedad. Esta propuesta de laicidad incluyente se fundamenta en la idea de la existencia de una pluralidad de identidades y la aceptación del otro con la mutua voluntad de construir entre todos un proyecto de convivencia conjunto dentro de un marco ético compartido. Por último, nos muestra una fotografía clara e interesante sobre las iniciativas institucionales que en España se han puesto en marcha es esta dirección.

Estrechamente relacionado con esta idea de aceptación, respeto y apuesta por el diálogo en un escenario de diversidad religiosa, Jaume de Marcos Andreu, investigador de la Universidad de Barcelona, nos presenta un exhaustivo recorrido por las distintas convocatorias del Parlamento de las Religiones del Mundo, deteniéndose en su tercer evento, que tuvo lugar en Barcelona en el año 2004. Este tercer Parlamento resulta especialmente significativo, ya que no quedó en esa mera convocatoria, sino que por su valoración positiva, derivó en un acontecimiento periódicamente repetido, aunque circunscrito a las comunidades autónomas catalana y valenciana. Estas iniciativas han contribuido positivamente a un mayor conocimiento entre personas con diversas convicciones, así como a romper con prejuicios y recelos y a avanzar en el camino de la cohesión social a través del respeto, el diálogo y el intercambio.

En un tercer capítulo, Rafael Briones Gómez, profesor de la Universidad de Granada, nos adentra en las comunidades religiosas de Andalucía tomando como base el estudio realizado por su equipo entre el año 2009 y el año 2010, sobre minorías religiosas en esta Comunidad Autónoma financiado por la Fundación Pluralismo y Convivencia y publicado en 2010 en la colección Pluralismo y Convivencia de la Editorial Icaria con el título ¿Y tú (de) quién eres? Minorías religiosas en Andalucía.

El análisis se centra en la diversidad de tipologías de liderazgos que se desarrollan en las distintas confesiones y sus vertientes, y constata la importancia que la figura del líder supone para estas comunidades y su desarrollo, no exenta de controversias en algunas ocasiones. Con ello nos transmite la importancia estratégica que la gestión de liderazgo conlleva, ya que determina el tipo de organización y de funcionamiento de los grupos, algo que compete a las comunidades religiosas gestionar, pero en lo que las administraciones públicas juegan un rol no poco importante.

Por otra parte, Francisco Jiménez Bautista, investigador en el Instituto de la Paz y los Conflictos y profesor de la Universidad de Granada, presenta una sugerente reflexión a partir de los resultados preeliminares de una investigación que tiene como objetivo examinar la relación entre creencias religiosas y áreas de integración social de personas inmigrantes provenientes de cuatro países (Rumania, Marruecos, Ecuador y Colombia) en una sociedad y contexto específico de llegada, el caso de Granada. Entre los resultados obtenidos, el autor avanza, por ejemplo, el hecho de que tan sólo uno de los diecisiete entrevistados hizo hincapié en sus creencias religiosas como un factor importante en su orientación a la sociedad de llegada, y que igualmente solo una persona percibía que su religión jugaba un papel significativo en la actitud de las personas de su entorno en su proceso de inserción en la sociedad de acogida. El factor central en cuanto a la motivación de emigrar así como de permanecer en la sociedad de acogida, según los resultados preeliminares obtenidos, resultan ser los nexos familiares.

Por su parte, Agustín Moreno Fernández, investigador de la Universidad de Granada, trata un tema concreto, quizá más inusual, como es el de la violencia dentro de las religiones. Para ello se vale de la teoría mimética elaborada por René Girard (crítico literario, historiador y filósofo francés). En su artículo reflexiona sobre la estrecha relación que existe entre la violencia y lo sagrado, algo que, por encima de las manifestaciones que la historia de las religiones hace al respecto, Girad contempla como un hecho antropológico que se expresa en todas las culturas, tomando como ejemplo el judeocristianismo para reflejar dos atributos que integran al ser humano, el deseo mimético y el mecanismo del chivo expiatorio. Sin embargo, las distintas religiones en sus prácticas y discursos han tratado, según el autor, de ocultar de manera secular esta realidad. Se cuestiona así el discurso mítico y la culpabilidad de las víctimas sacrificiales. En este artículo se reconoce la conflictividad y violencia de las que las religiones no están exentas, pero al mismo tiempo las virtudes de apuesta por la justicia y la atención universal a las víctimas que facilitan un marco para el encuentro interreligioso.

Dando un salto geográfico, Giuliana Martirani, profesora de la Universidad de Nápoles Federico II, nos adentra en el Sur de Italia y en los países latinoamericanos para presentar una experiencia de diálogo y de mediación cultural y religiosa. Se trata de experiencias fuertemente marcadas por un carácter “místico” que van más allá de lo puramente teológico, de diálogo ecuménico e interreligioso y de la mediación. Se trata de un sentido religioso popular que se fundamenta a través de  tres orientaciones: los sentidos del camino, de la belleza y del trabajo femenino. El sentido del camino realiza un diálogo y una mediación con la realidad; el sentido de la belleza transforma el diálogo en un estilo de vida personal; y el trabajo femenino transforma el diálogo y la mediación en una concretización, en un modelo político y económico del hecho religioso. De este modo, la autora defiende el importante papel que esta “mística meridiana” puede jugar en la era de la globalización, en la que tanto el modelo de desarrollo americano como el europeo están en crisis. A este cambio de modelo la autora lo denomina “Modelo de Desarrollo Meridiano”, una mística muy presente tanto en Latinoamérica, como en el Sur de Italia.

Por su parte, el profesor de la Universidad del Rosario (Bogotá), Fabián Salazar Guerrero, nos adentra en el escenario colombiano y nos muestra la importancia del diálogo interreligioso en un contexto económico, social y político que necesita construir una cultura de paz que haga frente a una situación de violencia y conflicto que impide el desarrollo humano. Para ello apuesta por una colaboración interreligiosa que, más que aportar soluciones, contribuya con cuestionamientos, iniciativas, mediaciones etc., y se sume a las propuestas que surgen desde la sociedad civil, entendiendo que esta suma de fuerzas supone un plus en la lucha contra la violencia existente y la búsqueda conjunta de la paz.

Como colofón de este libro, Julia Miranda, profesora de la Universidade do Ceará, nos adentra en otro país latinoamericano, en este caso Brasil. En su artículo, utilizando el ejemplo de un grupo de católicos carismáticos, la autora examina el diálogo interreligioso partiendo de valores de la democracia, como la tolerancia o el reconocimiento de la diferencia. En la misma línea, realiza una interesante reflexión en torno a la convivencia entre las diferentes confesiones religiosas y las diversas maneras adoptadas para identificar a “los diferentes” en su compromiso de construcción de la ciudadanía y la democracia. En este sentido, a través del caso brasileño, la autora contribuye a las reflexiones sobre la gestión de la diversidad religiosa en las sociedades actuales.

La recopilación de artículos que componen esta publicación, compuesta por una gran diversidad de enfoques, disciplinas, contextos y lugares, transmite de manera unánime la importancia que el diálogo, en este caso el interreligioso, tiene en nuestras sociedades actuales, ya que posibilita el conocer, respetar y aceptar la diversidad en aras de una convivencia real y lo más armoniosa posible.